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Capítulo 1 No llames a mi puerta Maldije entre dientes y apreté la frente contra el frío cristal de la ventana. Aquello no iba acabar bien. De ningún modo. Durante todos estos años, la casa de al lado ha estado deshabitada, pero ahora teníamos vecinos. Una chica adolescente. Fantástico. Seguro que Dee iba a ponerse más pesada que una vaca en brazos… Y nadie podía resistirse a mi hermana. Su optimismo es tan contagioso… Además, es un sol. Me obligué a apartarme de la ventana. Bostecé mientras me rascaba la mandíbula. Podría ser peor, decidí. Podría habernos tocado un chico como vecino, y entonces habría tenido que encerrar a Dee en su cuarto. Lo ideal habría sido una chica con aspecto de chico. Pero no, nuestra vecina no se parecía en nada a un tío. Moví la mano para encender la tele y zapeé hasta que encontré una reposición de Paranormal Hunters. Ya había visto ese episodio, pero siempre me divertía ver a los humanos salir corriendo de sus casa porque creían haber visto...

FINAL 30

Capítulo 30 Me dio mucha rabia no poner ninguna entrada en « Waiting on Wednesday» , pero todavía faltaban algunas semanas para mi cumple y, aunque Dee me dejaba su ordenador, no quería usarlo para escribir en mi blog. Me fui de morros a la nevera de Dee, cogí un refresco y volví a la sala de estar. A los alienígenas no les ganaba nadie comiendo. —¿Quieres más pizza? —preguntó Dee mientras me ofrecía el último trozo con un ansia que me hacía pensar que ella y Adam tenían que replantearse su relación. Negué con la cabeza. Dee había comido lo suficiente como para alimentar a un pueblo entero, y yo, la verdad, no tenía hambre. Comer mientras Dee y Adam me miraban fijamente me resultaba incómodo y fastidioso. Creo que Dee no se daba cuenta, y Adam en ese momento estaba a punto de preguntarme algo más sobre lo sucedido aquella noche con Baruck. La versión que todos conocían era que Daemon había matado a Baruck y que yo no estaba tan malherida como Dee pensaba. No sé como lo h...

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Capítulo 29 La risa enloquecida de Baruckretumbó dentro de mi cabeza. —¿Has venido a morir con ella? Perfecto. Me pones las cosas mucho más fáciles, porque creo que a ella y a me la he cargado. Daemon ensombrecía los violentos movimientos de Baruck, desdibujándose y adquiriendo su verdadera forma. La forma con la que era vulnerable. —Por cierto, tenía un sabor interesante. Diferente, diría yo —detalló para provocarlo—. No sabe como un Luxen, pero no está mal. Daemon se abalanzó sobre Baruck y lo lanzó varios metros en el aire con un poderoso estallido de luz que surgía de su brazo. —Estás muerto. Baruckse incorporó, atragantándose por la risa. —¿Crees que vas a poder conmigo, Luxen? He acabado con otros más poderosos que tú. El gruñido de rabia de Daemon no me dejó escuchar ninguna palabra más. Le lanzó otra explosión de luz y sentí que la tierra temblaba mientras intentaba poner los codos en el suelo. Cada movimiento que realizaba, por muy pequeño que fuera, hacía que...

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Capítulo 28 Aquello no implicaba necesariamente que viniera hacia nosotras, sino que se dirigía a esta zona, pero había muchas probabilidades de que fuera así. Por eso Dee rondaba por toda la sala de estar como si fuera un tigre enjaulado. No tenía miedo, pero estaba lista para el combate. —Si Baruckviene aquí, ¿podrás enfrentarte a él? —le pregunté. La mirada de Dee era férrea; se había convertido en una persona totalmente diferente. Parecía una especie de princesa guerrera con mala leche. ¿Por qué nunca había visto esa parte de su personalidad? —No soy tan rápida ni tan poderosa como mi hermano, pero seré capaz de aguantar el fuerte hasta que Daemon llegue. Se me cayó el alma a los pies. Aguantar el fuerte no bastaba. ¿Y si Daemon no llegaba a tiempo? Dee se paró delante de la ventana, tensa. Me di cuenta de golpe de que todo lo que me había dicho Daemon era verdad: yo era un lastre para Dee; una debilidad. Pero no iba a permitirlo. —Mi rastro es lo suficiente fuerte p...

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Capítulo 27 Odiaba a Daemon Black; si es que se llamaba así de verdad. Lo odiaba con la misma fuerza que la de mil soles juntos. « Ahora ya casi no brillas» , me había soltado antes de recoger su camiseta del suelo y marcharse de casa. El muy cabrón se había cargado mi portátil. El olor a quemado venía de allí. Al parecer, su libido alienígena tiene un efecto directo en casi todos los aparatos eléctricos. Así que ahora debía recurrir a los ordenadores del instituto para poder actualizar mi blog. Vaya lata. Además, me había pasado una hora después de conseguir levantarme del sofá cambiando bombillas. Por suerte, la tele no estaba frita. Lo que si estaba frito era mi cerebro. ¿En qué narices estaba pensando? ¿Qué acababa de hacer? Supongo que la discusión debió ser el desencadenante. Nos habíamos peleado tanto que esa debía ser la razón de que nos enrolláramos de repente, con tanta intensidad. Y yo sabía que no estaba tan indiferente como fingía. Lo que había pasado no era ...

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Capítulo 26 —Cielo, ¿seguro que te encuentras bien? —Mamá asomó la cabeza por encima del sofá y frunció el ceño. Llevaba toda la mañana igual—. ¿Necesitas alguna cosa? ¿Un poco de sopita? ¿Un abrazo? ¿Un beso? Me reí. —Mamá, no me pasa nada. —¿Seguro? —preguntó, tapándome los hombros con una manta de ganchillo —. ¿Pasó algo en el baile, hija? —No, mamá. —Si obviaba el billón de mensajes que me había enviado Simon, disculpándose por su actitud, y el ataque alienígena que vino después. No; no había pasado nada de nada—. Estoy bien. Estaba cansada después de pasarme casi todo el sábado rodeada de extraterrestres cabreados. Dos de ellos no confiaban en mí y otro pensaba que yo iba a suponer el final de Daemon. Adam no me odiaba, pero tampoco era especialmente amable conmigo. Me había escapado antes de que llegaran las pizzas que habían encargado. Ash tenía razón: ellos eran una familia y yo sencillamente no encajaba allí. Cuando mamá se marchó a trabajar, me tapé con la ma...